
Se llaman
“Racetrack” y consisten en una
memoria en estado sólido que combina lo mejor del
flash (como no tener piezas móviles) y la economía de las
memorias no volátiles, que además son más estables y resistentes. La memoria
Racetrack en la que trabaja
IBM almacena información en miles de
átomos de nanohilos magnéticos. Sin que se muevan los átomos, una carga eléctrica hace que la información pase a un tubo con forma de U que permite que los datos se lean y se escriban en menos de un
nanosegundo. La memoria es capaz de leer 16 bits con un sólo transistor, por lo que puede leer y escribir 100.000 veces más rápido que una memoria
flash, asegura
IBM. Aún así,
Racetrack se encuentra aún en una fase muy incipiente de desarrollo. El concepto se propuso hace cuatro o cinco años y no será hasta dentro de unos pocos años cuando
IBM podrá ofrecer
terabytes aptos para el almacenamiento con este tipo de dispositivo. Será barata de producir porque necesita pocos transistores y cada chip de memoria incluirá miles de
nanohilos.