Lo primero que debemos hacer es echar mano de nuestro cable SATA. Fijaros detenidamente en los extremos, concretamente en los conecotres de los que este dispone, ya que debemos desmontar uno de ellos. En nuestro caso, los enchufes constan de dos partes de plástico unidas entre si mediante cuatro pestañitas.
Lo único que deberemos hacer, como ya citamos anteriormente, es abrir uno de los conectores escogido al azar. Para ello nos ayudamos con un alfilercillo metálico introduciéndolo por uno de los 4 orificios, con lo que conseguiremos abrir una de las pestañas.
Sin sacar el alfiler y con el empleo de un destornillador plano introducido por el lateral, terminando de abrir un lado del conector. Eso si, no debemos esforzarlo ya que las pestañitas se doblan y se parten con facilidad.
Retiramos el alfiler y el destornillador. Intentando mantener en todo momento el lado que tenemos ya abierto, pues eso, abierto. Realizamos el mismo procesoen el otro lado nuevamente con ayuda del alfilercillo y el destornillador. Siempre con cuidado y procurando no doblar las pestañitas, no debemos olvidarlo.
Después de haber desmontado el conector veremos de lo que se basa el interior.
Llega la hora de cortar el cable habiendo medido anteriormente. Realizamos el corte dándole la largura deseada.
Pelamos los cables con ayuda de las tijeras y con sumo cuidado, ya que son muy delgados. Algunos no están recubiertos y los podemos cortar con facilidad.
Va siendo el momento de comenzar a realizar las siete soldaduras que deberemos realizar. Antes de nada enchufamos nuestro soldador para que vaya cogiendo temperatura. Aseguraros bien del orden que deben llevar los cables para después soldarlos, no vaya a ser que los coloquemos en el orden inverso, por lo tanto en el orden incorrecto.
Retiramos la parte de conector unida a los cables. Para ello cortamos todos los cables directamente. Como consejo, recomiendo abrir las pestañas, una si y otra no para facilitarnos el trabajo a la hora de soldar.
Empezaremos a soldar los siete puntos. El proceso es algo lento, puesto que el espacio que tenemos es pequeño y los cables muy delgados. Ir asegurándoos bien de que los cablecillos queden bien soldados y no se suelten. Por supuesto, prestar atencion a que ninguno se toque o que las soldaduras queden muy gruesas, podría ocasionarnos serios problemas a la hora de conectar nuestro disco duro.
Una vez que soldemos todo, volvemos a montar el conector, simplemente entrelazando las dos partes de plástico y haciendo presión hasta que las pestañitas hagan un clic. Eso si, antes de nada, colocar las pestañas que doblamos anteriormente para facilitarnos el trabajo a la hora de soldar de forma recta. En la siguiente imagen podréis comparar lo que es un cable normal SATA y el nuestro modificado.
Tras colocar nuestro nuevo cable al HDD y a la placa base, veremos el espacio que nos hemos ahorrado con este sencillo proceso, aunque prescindible de dedicación y paciencia.
Nos aseguraremos que la lectura del HDD no se ve afectada tras realizar el proceso y que el cable funciona como el primer día. Para ello emplearemos HD Tach, un programilla-test encargado de testear la velocidad de nuestros discos duros. Antes de realizar el proceso. Después de acortar nuestro cable. Con lo cual, nuestra conclusión final, al comparar los dos resultados, es que la diferencias son mínimas y que si realizamos correctamente la modificación de un cable SATA, no tiene porque atraer consecuencias negativas sobre el funcionamiento de nuestro HDD.
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