En primer lugar, cogemos nuestros materiales y la F.A. a la cual le queremos cambiar el ventilador. Para así disponernos a empezar a quitar los tornillos de la fuente de alimentación.
Después de quitar unos cuantos tornillos de la fuente de alimentación, empezamos también con la tarea de sacar los tornillos que sujetan el ventilador, puede que estén muy duros con lo que la fuerza a emplear será grande. Levantamos la tapa de la fuente de alimentación con cuidado, ya que puede tener algún cable o algún componente agarrado a la chapa lateral. Como en el siguiente caso.
Sacamos el ventilador que teníamos en la F.A. Si nunca lo habéis cambiado, puede ser que tengáis que cortar o desoldar un par de cables que van a la placa de la fuente de alimentación desde el ventilador que vais a quitar. *NOTA: Algunos componentes de la fuente de alimentación guardan electricidad incluso después de desconectados. En éstos pasos se deberá extremar la precaución y se recomienda dejar la fuente sin conectar a la pared durante aproximadamente un día.
En esta guía se sacará el cable del ventilador por la parte de los cables, para así poder regular la intensidad de este, con lo que la sonoridad en caso de no necesitar un frío excesivo bajará considerablemente (esta opción queda a vuestra elección).
Ahora procedemos a poner nuestro nuevo ventilador y de paso añadirle una rejilla estándar de 8CM, para hacerlo más curioso y no dejarlo tan soso como viene de fábrica. Colocamos la rejilla y después los tornillos, apretamos bien, y nuestra F.A. dispondrá de su nuevo amigo de cara al calor, el cual dará a la misma otros nuevos aires y flujos de diseño.
Como habréis podido apreciar, el trabajo no es grande pero el resultado obtenido por el mismo es muy gratificante, ya que, además de haber bajado algún que otro grado la temperatura de nuestra fuente, la vistosidad de la misma habrá mejorado considerablemente. Aquí teneis una foto que lo ratifica:
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